En Twente, Oost Veluwe, De Achterhoek, Oost-Brabant y Limburgo, es decir las regiones del este y del sur de Holanda, encontramos los molinos de agua. En estos lugares había suficiente corriente de agua como para mover una rueda de molino. Los molinos de agua se utilizaban normalmente para moler maíz o serrar madera, pero también producían papel y aceite. Quedan aproximadamente 70 en Holanda.
Los molinos de viento están divididos en dos categorías: los industriales y los de drenaje. Los industriales tomaron su nombre de acuerdo a su función, por ejemplo molino de serraje etc., pero han cedido su sitio a la tecnología más moderna (aunque aún quedan algunos). Los molinos de drenaje mantienen la tierra seca junto con los diques de contención, creando los 'polders'. Estos molinos siguen funcionando hoy en día en algunos de los polders antiguos. Las aspas del molino toman el viento, que a su contra mueven las piedras del molino. Hay aproximadamente 1.000 molinos y pueden encontrarse dispersados por toda Holanda, sobre todo en la provincia de Holanda Sur.
Los molinos hablan su idioma
Los molinos hablan su idioma y puede entenderlos mirando la posición de sus aspas. Hay cuatro posiciones: la celebración, el duelo, el descanso breve, y el descanso más largo. En cada posición, las aspas se colocan a un lado o hacia el otro de forma que la gente del pueblo sabrá qué ocurre en la vida del molinero. Algunas posiciones se utilizaban para transmitir mensajes confidenciales. En la Segunda Guerra Mundial, los mensajes se leían con señales predeterminadas, y se utilizaban para avisar a las personas que se escondían de los ataques.
Aunque el número de molinos se ha reducido en el paisaje holandés, esta imágen permanecerá siempre parte integral de la sociedad holandesa. Familias, calles, plazas y productos tienen frecuentemente la palabra molino es sus nombres.
Cuando visite Holanda, es posible que perciba una 'cinta azul' atada al molino. Esto ocurre el primer sábado de cada mes y significa que se permite la visita en los molinos, a menudo gratis o por muy poco dinero para poder seguir manteniéndolo. Aunque de todas formas, cuando un molino está en funcionamiento, el visitante siempre es bien recibido ya que los molineros están orgullosos de sus molinos y están encantados de mostrarlos al público.