En los años 20 y 30 del siglo pasado Rótterdam se contemplaba como el núcleo de la arquitectura moderna. Un lugar de colección de proezas formaron el Instituto Arquitectónico holandés (Nederlands Architectuurinstituut) con más de treinta exposiciones anuales. Pero las viviendas cúbicas y el puente Erasmus merecen una visita con absoluta certeza.