La ciudad que más carrillones tienen en el mundo es Ámsterdam. Casi todos datan del siglo XVII y fueron construidos por los descubridores Francois y Pierre Hemony, quienes llegaron a Ámsterdam en 1655. Hemony fue el primer fundidor de campanas que conocía exactamente cómo obtener las notas y tonos correctos. Todavía es posible disfrutar de este sonido “de oro” de estos instrumentos musicales de bronce en cada barrio de la ciudad. Cuatro de estos centenarios carillones ofrecen conciertos semanalmente.
La torre del Oeste (Westertoren) los jueves de 12.00 a13.00 horas
La torre del Sur (Zuidertoren) los martes de 12.00 a 13.00 horas
La torre de la Moneda (Munttoren) los viernes de 12.00 a 13.00 horas
La torre de la Iglesia Vieja (Oude Kerkstoren) los sábados de 16.00 a 17.00 horas.
No sólo escuchará música clásica, sino también música pop, incluyendo lo último.